No renuncie a sus sueños... no ahora...

Fernando Alexis Jiménez


Jamás nadie imaginará la alegría que sintió cuando vio sus primeros libros en la estantería de un almacén cercano. Era noviembre de 1982 y la ciudad lucía llena de alegría, a las puertas de la navidad.

Leyó el título una y otra vez para comprobar que no se trataba de un sueño y que aquella era la novela que le había tomado muchos meses escribir. "La casa de los espíritus", rectificó una y otra y otra vez. Luego, su nombre, en un costado de la carátula, con letras azules: Isabel Allende. "Lo logré" musitó con una enorme sonrisa.


Aquél sería el primero de una serie de textos que gozan de gran acogida entre el pueblo latinoamericano. Un esfuerzo plasmado en hojas que un día fueron blancas pero de pronto, bajo el imperio de las frases, vieron florecer historias arrancadas de las entrañas mismas del país de la imaginación.


El triunfo de la autora chilena es el fruto de la perseverancia. De intentarlo muchos veces. De no permitir que la venciera el desánimo.


"Si me fijara en las cosas buenas que dice la gente de mi, y las creyera todas, viviría con los humos en la cabeza. Si por el contrario prestara oído a todas las cosas malas que dicen de mi, y las creyera, viviría deprimida. Tenemos que seguir nuestro camino. Lo que digan, bueno o malo, no debe ni puede gobernarnos, a menos que se lo permitamos"
suele repetir a los periodistas cuando le preguntan respecto a qué opina de los comentarios de los críticos literarios.


Adelante, siempre adelante...


Isabel Allende se sobrepuso a las dificultades. Desestimó las voces contrarias cuando tenía el anhelo de publicar su primera novela. Muchos le dijeron que no valía la pena intentarlo. Pero ella no renunció a sus sueños. Siguió adelante. Perseveró.


Quizá está a punto de dar al traste con sus proyectos. Considera que no tiene sentido seguir adelante. Está cansado. ¡No es hora de renunciar!¡No ahora!. Pídale fuerzas a Dios. El puede ayudarle. Está en su Palabra cuando dice: "Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." (Isaías 40:30, 31).


Quien no se fija una meta, pasará sin pena ni gloria por el sendero de la vida. No logrará su realización personal. Y mucho más, aquellos que –habiendo tenido un sueño por el cual luchar—vuelven atrás. Si requiere fuerzas para seguir adelante, pídaselas hoy a Dios. El se las dará...


Por favor, no se despida sin antes…


No podría terminar esta columna sin antes invitarle para que reciba a Jesucristo como Señor y Salvador. Es muy fácil. Basta que le diga: “Señor Jesús, te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Gracias por perdonar mis pecados en la cruz y abrirme las puertas a una nueva vida. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”


Si hizo la oración, felicitaciones. Tengo tres invitaciones finalmente: la primera, que haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea la Biblia. Allí aprenderá principios dinámicos que le llevarán al crecimiento personal y espiritual, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida crecerá!

Si tiene alguna inquietud, escríbame: fernandoalexis@aol.com Mi teléfono en caso de requerir contacto (0057) 317-4913705


© Fernando Alexis Jiménez

 

Por Fernando Alexis Jiménez - Comunidad: Vida de Éxito
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Martes 11 agosto 2009 2 11 /08 /2009 14:51

Cuando las crisis nos ayudan a sobresalir...

Ps. Fernando Alexis Jiménez


 

La carta le llegó cuando pensó que atravesaba por su mejor momento. No explicaba mucho, salvo que debido a la recesión económica que golpeaba al Brasil, era necesario prescindir de sus servicios. "Muchas gracias por tantos años de dedicación a esta compañía" concluía la misiva. María Carvalheiras sintió que le caía un baldado de agua fría. "No puede estar ocurriéndome esto" pensó tras reflexionar que a sus 38 años no sería fácil conseguir otro empleo.


Por varios días no durmió ni hizo nada, salvo vender su auto para cancelar las deudas pendientes. Miles de ideas cruzaron por su mente. Estaba frente a la disyuntiva de dejarse morir, ahogada por las circunstancias, o salir adelante. Y tomó la mejor opción.

No se dejó derrotar. Armada de mucho valor y optimismo, reclutó muchas mujeres de los barrios marginales para incorporarlas a un incipiente negocio de productos de primera necesidad que concibió en medio de la desesperación.


Las capacitó, instruyó sobre principios y valores y les enseñó a vender productos puerta a puerta.


No fue fácil. Al principio tuvo muchos reveses y hasta problemas. Pero progresivamente tomó fuerza. Hoy es una de las mujeres más prósperas de la nación. Recobró la confianza. Mira el futuro y considera que, de haber seguido en esa empresa, sería una empleada más y no una comerciante, dueña de su tiempo y de sus planes, como es hoy.


Las circunstancias no te pueden vencer


Hay circunstancias de la vida que por lo complejas y difíciles, nos hacen pensar que caímos en un profundo torbellino de problemas y crisis del que no saldremos fácilmente. Pero si tenemos fe en Dios, esas mismas condiciones adversas pueden convertirse en motivos de triunfo, como ocurrió con la protagonista del relato.


Este principio de vida lo ilustran las palabras del apóstol Pablo cuando escribió: "
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." (Romanos 8:28).


No podemos desesperarnos cuando llegan las crisis. Es necesario asirnos de la mano del Señor Jesucristo, tener fe y dejarnos guiar a un sendero tranquilo, donde las tormentas no produzcan incertidumbre.¡Si Dios va cono nosotros, no hay obstáculo que nos impida tener victoria!


No deje pasar este día


No deje pasar este día sin disponerse a vivir una nueva vida. ¿Cómo hacerlo? Recibiendo a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Recibo tu perdón. Te invito para que entres a mi corazón y hagas de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si tomó esta decisión, felicitaciones. No olvide, desde hoy:


1.-
Hacer de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios.

2.- Lea la Biblia, un libro maravilloso en el que aprenderá principios maravillosos que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.

3.- Comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida será renovada por el obrar de Jesucristo!


Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme fernandoalexis@aol.com

Ps. Fernando Alexis Jiménez – Contacto (0057)317-4913705

Por Fernando Alexis Jiménez
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Lunes 27 julio 2009 1 27 /07 /2009 16:29

¿Buscas la paz interior?

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Los árboles comenzaron a caer conforme el sonido de las motosierras aumentó en los bosques de Cauchería, el pueblo brasilero en el que Chico Méndez libró una enconada batalla por evitar que la construcción de una carretera, y la tala indiscriminada, llevara a una catástrofe ecológica de impredecibles consecuencias.

 

Nació y creció en el seno de una familia humilde, en la que pronto se sintió la ausencia de una madre. En la adolescencia aprendió a leer y desde entonces, en la medida que los libros le llevaban a volar en las alas de la imaginación, acarició el sueño de que un día --por lejano que apareciera en el horizonte—llegaran a ser libres de la opresión de quienes compraban el látex al precio que querían, y los sometían a la miseria y a la desesperanza.

 

Desde una posición relevante en el sindicato de trabajadores rurales, organización a la que llegó por un golpe del destino, denunció el atentado ecológico que pretendían perpetrar quienes quemaban grandes extensiones de bosques para dar paso a una autopista y, de paso, erigir sobre sus márgenes enormes hatos ganadores. Querían asesinar la naturaleza. Seria el acabose de ese pueblo y también, el puntillazo final a la única actividad de la que por años se habían granjeado recursos económicos.

 

Protagonizó manifestaciones no violentas, convencido de que el diálogo es el único camino para resolver los conflictos. Fue encarcelado, torturado, presionado sicológicamente y acorralado para que abandonara sus sueños. Sin embargo no lo hizo. Gracias a su tenacidad se impidieron las obras civiles y un amplio territorio fue designado por el gobierno de Brasil como la primera Reserva Forestal de Amazonía. Chico Méndez pagó con su vida el precio de defender la tierra para la gente...

 

Principios para vencer

 

La historia de este líder, uno de los más grandes de suramérica, está signada por tres elementos: el primero, la fidelidad a sus metas y sueños; el segundo, una fe indeclinable en Dios y el convencimiento de que la violencia no trae nada nuevo; y tercero, la condición de visionario que le permitió pensar en su vida pero también en la de los demás, y lo mucho que significaba la selva amazónica para el continente y el planeta.

 

Su decisión de no responder con hechos agresivos ante múltiples provocaciones, hace que –al medidar en su lucha—necesariamente recordemos el principio bíblico planteado por el Señor Jesús: “Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.”(Mateo 5: 6, 7).

 

Usted también puede sentar las bases para un cambio en el mundo que le rodea. No importa cuán grandes parezcan sus sueños. Podrá lograrlos con ayuda de Dios. No olvide jamás que quien no sueña, nunca llega a ningún lado. Sólo aquellos que ven por encima de las circunstancias, comprometen sus esfuerzos por traer un cambio, se toman de la mano del Señor Jesucristo y dan pasos firmes, alcanzan las metas que se han fijado...

 

Ps. Fernando Alexis Jiménez – Contacto (0057)317-4913705

Email pastorfernandoalexis@hotmail.com  

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Martes 21 julio 2009 2 21 /07 /2009 16:29

Un malentendido... Y todo cambió
Ps. Fernando Alexis Jiménez

Una palabra. Simplemente una palabra. Expresada en un momento inoportuno. Raquel se quedó mirándolo con expectación, como el médico que ausculta cuidadosamente a su paciente.

--Me temo que me acabas de faltar al respeto--, recriminó.

Raúl se limitó a defenderse:

--Solo he dicho que a veces "exageras". Y creo que en esta ocasión dimensionas las cosas más allá de lo que debieras. No he pretendido ofenderte. —

--Por favor, sal de mi oficina—dijo ella, señalándole la puerta.

Ese fue el comienzo de una sucesión de batallas que a la postre configuró una guerra sin cuartel. Aunque pretendía defenderse, difícilmente lo lograba. Cada nuevo acercamiento buscando aclarar las cosas, desataba nuevas molestias de su compañera de oficina. Y todo amenazaba con empeorar. Lo grave es que el bufete de abogados, que habían establecido ocho años atrás, se veía afectado por las relaciones tirantes…

Todos enfrentamos malentendidos

Temprano o tarde todos enfrentamos malentendidos. Es algo inevitable. Lo complicado es que a veces una situación así se convierte en una carga dura de sobrellevar.

Suele ocurrir que cuando hemos sido víctimas de un malentendido, de nada valen las explicaciones. En tanto más nos esforcemos por corregir las situaciones, más se agrava el asunto. Conforme se enreda la equivocación, más dolor experimentamos.

Puede que el incidente se origine en una palabra o actitud de manera inconsciente, que termina siendo mal interpretada. O también algo que hacemos y que nuestro interlocutor interpreta como una ofensa o provocación.

Aún los cristianos somos propensos a interpretar mal a otros creyentes. No es algo nuevo. Desde el mismo origen del hombre ha existido. Y es en ese momento, cuando tomamos conciencia de que no estamos blindados a este fenómeno, que reconocemos dos hechos: el primero, que los grandes siervos de Dios han experimentado las malas interpretaciones, y el segundo, que a través de situaciones como los malentendimos, aprendemos del error y crecemos.

David, ejemplo de la Biblia

Uno de los hombres más memorables en la historia del pueblo de Israel, David, fue víctima de un malentendido. Cuando leemos 1 Samuel 17 encontramos el apasionante relato cuando el joven, armado de una onda y unos cuantos guijarros, dio muerte a Goliat. ¡Una verdadera proeza!

Cuando regresaban a la ciudad, eufóricos por el triunfo, el rey Saúl mal interpretó el recibimiento que le ofreció la gente. Era inseguro y, temeroso de perder el protagonismo, fruto de los celos, el temor y el resentimiento que rodeaba las actuaciones del monarca, se encendió en ira.

Enfatizo: los israelitas organizaron una bienvenida, pero fundamentalmente a su mandatario. "Ahora bien, cuando el ejército regresó, después de haber matado David al filisteo, de todos los pueblos de Israel salían mujeres a recibir al rey Saúl. Al son de liras y panderetas, cantaban y bailaban, y exclamaban con gran regocijo: «Saúl destruyó a un ejército, ¡pero David aniquiló a diez!» (1 Samuel 18:6, 7. Nueva Versión Internacional).

La alegría se tornó en amargura cuando resaltaron la hazaña de David (versículo 7) ¿La razón? El cántico despertó los celos del rey Saúl. Observe las consecuencias que desencadenó: "Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: «A David le dan crédito por diez ejércitos, pero a mí por uno solo. ¡Lo único que falta es que le den el reino!»" (Versículo 8)

En adelante todo se convirtió en una sucesión de momentos amargos para David: "Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo." (Versículo 9). Sin proponérnoslo puede ocurrir que nos veamos inmersos en un malentendido. David no pretendía ni la gloria ni el reino; sin embargo y sin proponérselo, quedó involucrado en un asunto que puso en peligro su propia vida.

Consecuencias de los malentendidos

Los malentendidos generalmente desencadenan ataques por parte de quienes se sintieron ofendidos o provocados, y a su vez, quien enfrenta las consecuencias, sufre desánimo y en ocasiones, hasta angustia. No es nada fácil, sin duda.

Agobiado por lo que se derivó del recibimiento al rey Saúl y su reacción al sentirse afrentado, David escribió el Salmo 140. En él encontramos tres elementos interesantes: las asechanzas, la provocación, contiendas y trampas que se tejieron en su contra: "…que urden en su corazón planes malvados y todos los días fomentan la guerra. Afilan su lengua cual lengua de serpiente;  ¡veneno de víbora hay en sus labios! *Selah Esos engreídos me han tendido una trampa; han puesto los lazos de su red, han tendido trampas a mi paso. Selah" (Salmo 140:2, 3, 5. Nueva Versión Internacional)

Probablemente usted se encuentra en una situación similar. Siente que está en un callejón sin salida. Experimenta temor y hasta desesperación porque no encuentra una salida al laberinto… En momentos así, hay un solo camino: Dios.

David encontró refugio en Dios

Los malentendidos llegan cuando menos los esperamos. Es evidente y lo tenemos claro. Al reconocer su vulnerabilidad, David se refugió en Dios y pidió su intervención para ser librado de las asechanzas: "Oh Señor, líbrame de los impíos; protégeme de los violentos… Señor, protégeme del poder de los impíos;  protégeme de los violentos,  de los que piensan hacerme caer." (Salmo 140:1, 4. Nueva Versión Internacional).

El joven escritor tenía claridad en el corazón de que, en sus fuerzas, antes que resolver el malentendido, lo iba a agravar. Se tornaría una bola de nieve. Como sin lugar a dudas nos ha ocurrido a usted y a mi cuando tratamos de dar una explicación y terminamos más llenos de problemas que al comienzo. El escribió, en su oración a Dios: "Yo le digo al Señor: «Tú eres mi Dios. Atiende, Señor, a mi voz suplicante.» Señor Soberano, mi salvador poderoso que me protege en el día de la batalla…" (versículos 6, 7) Sabía que nuestro Supremo Hacedor es quien da las batallas por nosotros, y nos asegura la victoria (Cf. Éxodo 14:14).

En momentos en que sienta que el ser mal interpretado no tiene solución, es importante que vuelva su mirada a Dios. Deposite su confianza en Él. "Yo sé que el Señor hace justicia a los pobres y defiende el derecho de los necesitados. Ciertamente los justos alabarán tu nombre y los íntegros vivirán en tu presencia." (Versículos 12, 13)

Aunque experimente ataques, sea que es nuestro Padre celestial quien pelea con nosotros, y por supuesto, arregla cualquier situación porque para Él no hay nada imposible.

No olvide que quien se hace daño con la amargura es quien malinterpreta a su prójimo. También que los malentendidos nos permuten crecer porque nos acercan a Dios y permiten que lo describamos como Salvador.

Si se refugia en el Creador, no dudo que la situación se resolverá… Y podrá aclarar cualquier malentendido…

Tal vez le falta algo…

Tal vez le falta algo: Jesucristo en su corazón. ¿Desea recibir al Señor Jesús como su Salvador? ¡Hoy es el día! Dígale en oración: "Señor Jesucristo, te recibo en mi corazón. Gracias por morir en lugar mío en la cruz, cargando con todos mis pecados para traer el perdón de Dios. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén"

Felicitaciones. Es la mejor decisión que haya podido tomar. Tengo para usted tres sugerencias: la primera, oración cada día delante de Dios. Orar es hablar con Dios. La segunda, estudie la Biblia para que aprenda principios que le ayudarán en su proceso de crecimiento personal y espiritual, y la tercera, comience a congregarse en una iglesia cristiana...

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Por Fernando Alexis Jiménez
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Lunes 13 julio 2009 1 13 /07 /2009 17:09

¿Estás desafiando el liderazgo de tus superiores?

 Ps. Fernando Alexis Jiménez

El día que el pastor Damián decidió retar las órdenes de su superior, comenzaron sus problemas. De un lado, su compañero de ministerio sintió que tenía delante un contendor y él, a su turno, pensó que estaba dando pasos agigantados para imprimir cambios a  la congregación.

--Confié en ti y mira, estás en mi contra—le dijo el pastor director la tarde que pudieron hablar en la oficina.

--Simplemente creo que las cosas pueden ser diferentes—se defendió Damian.

--Sí, pero no de esa manera…--replicó su superior y se inclinó de nuevo a leer la Biblia, sentando tácitamente que la conversación había terminado.

         La relación se enfrió bastante. Pronto, no se podían ni ver, salvo los días de los cultos en los que necesariamente debían cruzar palabra. No pasaron dos meses antes que Damián, a pesar de reconocer su tremendo error, estuviera pidiendo el traslado a otra congregación…

         Recordaba una y otra vez al apóstol Pablo cuando escribía: Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo.”(Romanos 13:1,2. Nueva Versión Internacional)

         Actitudes negativas

            Cuando acompañamos a una persona en el ministerio, es necesario que evaluemos constantemente si estamos persiguiendo metas propias o nos sujetamos a las metas del ministerio.  Si priman nuestras expectativas e intereses, sin duda no habrá bendición. La sujeción al liderazgo, lo que sin duda es el plan de Dios, permite que avancemos. No habrá obstáculo en nuestro desarrollo personal y ministerial, evidenciando crecimiento.

            En este punto es importante considerar si ha desarrollado en su vida actitudes de rebeldía, inconformidad, queja, contienda, competencia o incluso, resentimiento que impiden el sano desarrollo en la iglesia. Aunque suene drástico, si descubre este tipo de pensamientos y comportamiento, es primordial que pida perdón a Dios.

            Instrumentos de apoyo

            Quien acompaña ministerialmente a un pastor, obrero o líder, debe convertirse en su apoyo y fortalecerle en los momentos de crisis. Pelearse con él, controvertir sus instrucciones o generar caos y polarización entre los creyentes, es lesivo. No trae bendición, sino que acarrea maldición.

            Paralelo a esto, debe tener sentido de respeto por su superior.  Si bien es cierto los métodos sean diferentes o no de cómo usted los concibe, debe acatarlos. Al fin y al cabo trabajan en un propósito común: la extensión del reino de Dios.  Si asumimos una actitud comprensible y de apertura, llegaremos a comprender el pensamiento de nuestro superior, desechando toda actitud rebelde (Cf. 1 Pedro 5:5).

            ¿Y si no estamos de acuerdo?

            Es probable que en el proceso de adoptar instrucciones que no comparte y, por que no, de sufrir las consecuencias de decisiones arbitrarias, haya experimentado desánimo y el deseo de no seguir adelante. En tales casos la recomendación es someter su cargas ante el Señor y encontrar fuerza en Él (Cf. Salmo 34:1;  1 Samuel 30:6). Como habrá podido apreciarlo, desde el plano práctico, el propio David acudió al  Señor antes que a las estrategias humanas en el momento de crisis.

            Aún cuando esté en contra de las disposiciones de su líder, la Biblia nos enseña que debemos guardarle lealtad a los superiores (1 Pedro 2:20). Es una forma de guardar el testimonio. Además, de colaborarle atendiendo las instrucciones que imparta. También, no ocultándole nada (Marcos 4:22), que es abiertamente un comportamiento de deslealtad.

            Quien aprovecha las debilidades de su líder, aspecto que abordo para concluir, no edifica su futuro ministerio sino que alimenta los pasos para la derrota en el corto o mediano plazo, ya que estará contribuyendo a división en la iglesia, antes que a edificarla.
Ps. Fernando Alexis Jiménez - Contacto (0057)317-4913705
Email
pastorfernandoalexis@hotmail.co,

Por Fernando Alexis Jiménez
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Lunes 6 julio 2009 1 06 /07 /2009 14:30

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